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“Lo diferente se ve ahora cercano y valioso”

Entrevista a Lorena López sobre el Taller de entrenamiento en Educación Etica de GNRC El Salvador. San Salvador, julio, 2014. “Vivencias”, “coincidencias”, “crecimiento”, “aprendizaje”, “disfrute”, son las palabras mencionadas por Lorena, mientras cuenta con los dedos de una mano.  “Estas son las palabras clave que surgieron en el taller”. Se refiere al taller especial de entrenamiento rápido en Educación Ética (EE). 

Veinte jóvenes de diferentes comunidades participaron en esta actividad formativa realizada este pasado 19 y 20 de julio 2014 en el Centro Diocesano de la Iglesia Anglicana, como respuesta rápida a las expectativas que está generando el programa de EE de la GNRC en El Salvador.
  El taller especial fue facilitado por un equipo facilitador de jóvenes que generosamente ofreció su tiempo y capacidades para la multiplicación a otras personas.  Estos jóvenes provienen de diferentes núcleos de implementación articulados en la comunidad de práctica de la GNRC El Salvador: Matías Flores (Iglesia Calvinista), Sandra Aguilar y Jessica Mejía (Casa de la Juventud “Ángel de la Guarda” Popotlán), Alex Cáceres (Centro Bartolomé de las Casas), Deanne Zepeda (Iglesia Anglicana) y Lorena López (M&E GNRC).
 
La comunidad de práctica es un proyecto conjunto de la GNRC El Salvador con la oficina de Educación Ética de la GNRC en Ginebra y el Centro Bartolomé de las Casas (CBC) de San Salvador. El programa utiliza contextualmente el Manual “Aprender a Vivir Juntos” (AVJ).
 
Liderazgo sostenido. Lorena López es la responsable de Seguimiento, Monitoreo y Evaluación (M&E) en todo el proceso. Lorena es una joven pedagoga con especialidad en matemáticas, 
con una larga trayectoria en las Comunidades Eclesiales de Base dMejicanos, San Salvador y participando en GNRC desde 2007. Lorena viene de una familia muy reconocida en su zona de origen, cuenta con una exquisita formación en educación popular, pastoral y liderazgo proporcionada a ella desde niña por su parroquia, animada por los Padres Pasionistas. Compartimos la crónica del taller alternando con las impresiones de Lorena. 

“Desde niña ando metida en todos estos asuntos de formación y liderazgo y los disfruto mucho. En la GNRC el panorama es más amplio y rico porque la diversidad es altamente valorada y respetada” dice entre risas Lorena. “Estoy dedicando más tiempo del que pensé, pero me siento apoyada por el CBC y ahora por líderes jóvenes de la GNRC que están iniciando como facilitadores”.
  “La preparación del taller ha sido muy importante y destaca la buena disposición de otros jóvenes que previamente han vivido el proceso de EE con la GNRC y pueden transmitir, más que contenidos, su entusiasmo y convencimiento sobre EE” reflexiona Lorena. “La participación como facilitador demanda de tiempo y esfuerzo adicional al que ya se realiza en sus propias comunidades y es totalmente voluntario”, enfatiza Lorena, “sabemos que se requiere de gran creatividad, trabajo en equipo y capacidad de improvisación resolviendo conflictos y emergencias, ya que vivimos en un país de mucha violencia cotidiana, especialmente en la ciudad y las voluntarias vienen de zonas muy vulnerables”.
 
Cosas que pasan. Lorena, junto con el equipo de CBC, proveen de entrenamiento y coordinación logística a los jóvenes voluntarios para desarrollar habilidades de facilitación y coordinación. Una lección importante es saber que aprendemos mucho desde la conciencia y reflexión de los errores, omisiones y fracasos. Nos cuenta Lorena: “Tuvimos algunas sorpresas e imprevistos que debimos resolver. Anke, una de las invitadas, voluntaria alemana, estuvo perdida por más de media hora en las cercanías del centro diocesano. Cuando por fin llegó, fue preciso ubicarla en el programa sin crear una sensación de vergüenza o incomodidad. Entre bromas y risas, su llegada fue divertida y generamos un ambiente relajado. También nos dimos cuenta, minutos antes del análisis central, que olvidamos el DVD de la película. Muy cuidadosamente, mientras algunos salían a buscarla, las otras desarrollamos varios juegos y activamos un  buen resumen del día anterior evitando la sensación de desorden. Pienso que en nuestra realidad estas cosas siempre pasan, lo importante es aprender de ellas para resolver colectivamente, manejar el estrés y proseguir con la actividad”.
 
Diversidad. Entre los participantes había jóvenes de Colonia Jardín, Iglesia Anglicana, Sínodo Luterano Salvadoreño, Iglesia Católica Romana, Comunidad Musulmana, Iglesia Bautista Shekináh y Jóvenes Taoístas. “La llegada de los taoístas fue una gran alegría, pues compartieron algo de sus tradiciones y sabiduría, como las terapias de sanación y algunos puntos fundamentales de su filosofía de vida. Siento que el encuentro con los taoístas ayudó al grupo. Me gustó que están en la misma sintonía, proponiendo alternativas para una vida más sana, tanto en alimentación, como en convivencia, por ejemplo, usando la música para reducir el estrés y los niveles de violencia. Lo diferente se ve ahora cercano y valioso”.
 
Metodología y valores.  Los ejercicios realizados enfatizaron la construcción de empatía, valorando la diversidad y las diferencias, necesarias en la vida. Lorena nos cuenta:  “el padre Alfredo, un sacerdote anglicano, nos dijo ‘Sería muy aburrido si todos fuéramos totalmente iguales’ y una chica luterana dijo ‘al hacer las actividades en un grupo diverso, he notado que hay elementos que no hemos profundizado’, el intercambio les iluminó sobre otros aspectos que pueden abordar y reflexionar sobre la realidad humana de sus comunidades”.
 
En el taller hubo momentos intensos de análisis del proceso educativo. Lorena dice que “se abordó los conceptos clave que propone el manual AVJ, intentando verlos desde la vivencia del taller y ubicándoles según las actividades pedagógicas. Al principio, el análisis se realizó en orden jerárquico de los conceptos, pero luego se hizo más vivencial e integral, para llegar a una valoración en esquema circular, en mutua interdependencia”.
 
Lecciones aprendidas. Lorena reporta aprendizajes fundamentales para el equipo facilitador: “los silencios tienen significado, son muy importantes y hay que estar atentas a ellos, porque a veces un juego o contenido da para mucha reflexión y aporte y se necesita tiempo para procesar información, para interiorizar. No siempre la gente quiere hablar aunque tenga mucho que decir. Simplemente necesitan tiempo”. El equipo facilitador logró reconocer también sus propias emociones y subjetividad junto al grupo, por ejemplo cuando vieron la película “Jinete de Ballenas” (Niki Caro, Nueva Zelanda, 2002): “Reconocer los sentimientos encontrados y reconocer esa conflictividad o simultaneidad de emociones, es muy bueno para aprender y crecer. No todo es orden y agenda, a veces aparece el caos y confusión. Allí es donde podemos aprender más y sentir que se puede construir puentes de entendimiento y cooperación trabajando con otros, ayudándonos y compartiendo valores que nos ofrecen luces y esperanzas”.
 
La evaluación del taller. “Fue muy positiva, tanto en contenidos, facilitación como en logística. Gustó mucho la combinación de actividades lúdicas, de análisis y los momentos de introspección. Buenos materiales, copias de AVJ y calidad óptima de aportes fueron muy destacados. La convivencia fue altamente valorada y las comidas variadas e inclusivas para vegetarianos fueron bien acogidas. La generosidad del equipo facilitador, el centro diocesano que ofreció el local, el Centro Islámico que regaló las copias del manual y el CBC que ofreció materiales de apoyo e informáticos fueron agradecidos” dice Lorena, repasando sus apuntes.  
Proceso de EE en El Salvador. “Me gustó la experiencia de este taller, me sentí acompañada y valorada, transmitiendo valores sobre liderazgo y convivencia”.   Lorena, haciendo balance:  “Aunque sólo es un taller, refleja la gran inversión de tiempo, esperanzas y entusiasmo que estamos haciendo en un proceso más largo y sostenido como GNRC El Salvador, un programa de EE que comparta no sólo contenidos sino entusiasmo, mística y ganas de transformar juntos esta realidad tan difícil.  Gracias a Matías, Jessica, Alex, Sandrita y Deanne por esta experiencia compartida”.
 
La GNRC El Salvador tendrá en los primeros días de agosto un primer campamento de evaluación intermedia, intercambio de saberes y convivencia entre facilitadoras de los núcleos de implementación e invitadas especiales. ¡seguiremos reportando!.
 

Entrevista: Larry José Madrigal.
Fotos: Lorena López y equipo facilitador.