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Los niños fueron los protagonistas en la celebración del DPAC en Bélgica

El sábado 20 de noviembre de 2010, el Comité Juvenil de la GNRC de Bélgica organizó un evento para celebrar el Día Mundial de Oración y Acción por la Infancia y para conmemorar la ratificación de la Declaración de los Derechos del Niño. En esta ocasión, 21 jóvenes (de edades comprendidas entre los 10 y los 19 años), 7 chicos y 14 chicas entre los que se encontraban musulmanes, protestantes, católicos y ateos, se reunieron en Rixensart desde las 13.00 hasta las 18.00 para participar en las actividades que ocho coordinadores habían organizado para ellos.
El principal objetivo era reunir a personas de diferente trasfondo, religión y procedencia para concienciar sobre la penosa realidad a la que se enfrentan algunos niños y, al mismo tiempo, reflexionar sobre sus derechos. Con esta celebración también se pretendía que los niños y los jóvenes tuvieran la oportunidad de conocer a otras personas, aumentar su solidaridad y ampliar sus contactos.  Se alcanzaron ambos objetivos.
Se habían organizado cuatro actividades principales y se mezcló y se dividió a los niños en cuatro grupos para que las llevaran a cabo. La primera actividad fue un debate sobre religión. En un clima de respeto mutuo, se hicieron algunas preguntas perspicaces y los niños expresaron su opinión y escucharon otras opiniones que podían diferir de la suya. ¿Dios existe? ¿Las religiones tienen alguna responsabilidad en la situación y en los derechos del niño? Esas fueron algunas de las preguntas que se hicieron. La segunda actividad consistió en fabricar una cartera utilizando cartones de leche y/o zumo. A continuación, hicimos la silueta, una actividad que encontramos en el manual Aprender a vivir juntos. Y, para concluir, la última actividad fue otro debate generado a raíz del vídeo La isla de las flores.
El acontecimiento fue muy importante para nosotros porque contribuyó a dar a conocer la situación de los niños en el mundo, permitió que estos expresaran su opinión y generó un fuerte impacto. Fue una acción concreta que hizo posible que el Día de la Infancia y el Día de Oración se celebraran con los niños, por los niños y para los niños. Celebrar este día fue realmente importante porque permitió dar un significado y hacer visibles a los niños y sus derechos. Los propios niños fueron los protagonistas, lo cual fue fantástico.
La celebración del Día de Oración y Acción por la Infancia también supuso para nosotros una oportunidad para hacer visible el trabajo que estamos realizando en apoyo a la infancia. Fue una oportunidad excelente para dar a conocer nuestra labor y a nosotros mismos. Para finalizar, tan solo queremos añadir que para los niños también fue importante celebrar ese día. Ellos fueron el centro de atención y el principal tema de los debates: no hablamos sobre ellos o por ellos, sino con ellos. Asimismo, los niños mostraron interés en informarse sobre la situación de otros niños en su país y en el extranjero, e intentaron encontrar modos de ayudarles.
Podemos decir que los niños son los sujetos y actores de los cambios que nosotros (y quizás ellos) deseamos hacer. Esperamos que el próximo año podamos reunir a más niños y organizar más actividades. Asimismo, nuestro deseo es que los niños experimenten al menos un ligero cambio en su forma de actuar y pensar, y que se unan a nosotros para llevar a cabo más iniciativas dirigidas a otros niños.