Presentaciones

Declaracion de Hiroshima

Declaración de Hiroshima de la Red Global de las Religiones a favor de la Niñez
26 de mayo de 2008
Tercer Foro de la GNRC

“Tengo miedo de un mundo sin niños ni niñas.” (Poeta perso-iraní)

Nosotros, líderes religiosos, personas de distinta fe, activistas, profesionales, educadores, jóvenes, niñas y niños de 63 países, nos hemos reunido del 24 al 26 de mayo de 2008, en el marco del Tercer Foro de la Red Global de Religiones a favor de la Niñez (GNRC, por sus siglas en inglés). Respondiendo a la invitación de la Fundación Arigatou, nos encontramos en Hiroshima, una ciudad que se levantó de las cenizas para convertirse en una ciudad dedicada a la paz mundial. Cabe destacar la pertinente participación de los representantes de las Naciones Unidas, quienes se unieron a nosotros en este lugar para este foro.

Nuestro propósito fue el de: reflexionar sobre nuestros orígenes y nuestros logros, renovar nuestro compromiso con las niñas y niños del mundo, fortalecer y expandir nuestra red para satisfacer mejor las necesidades de los niños y promover los valores que compartimos para dar esperanza por la paz en la tierra y dotar a los niños de las herramientas necesarias para desarrollar su potencial para la participación y el liderazgo.

Al hacer esto, hemos afirmado la misión de la GNRC: aportar una contribución basada en la fe a hacer realidad el derecho de cada niña y niño a desarrollarse física, mental, espiritual, moral y socialmente, conforme se contempla en la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.

Reconocer las heridas de la historia y sanar los recuerdos dolorosos debe ser un objetivo en cada encuentro interreligioso. Al reunirnos los unos con los otros y compartir nuestras historias, iniciamos la construcción de puentes. En nuestro deseo común de mejorar las condiciones de las niñas y niños del mundo, juntos descubrimos nuevos lazos de confianza y un nuevo potencial para la acción conjunta.

Tres imperativos éticos guiaron nuestras deliberaciones:

  • Acabar con la violencia contra las niñas y los niños

Por lo tanto, nos comprometemos a prevenir la violencia contra las niñas y los niños en nuestras familias, en nuestras instituciones educativas, en nuestras comunidades, y en nuestras naciones. En un mundo de pluralidad, instamos a todas las religiones y comunidades espirituales a reconocer que ninguna religión se encuentra aislada. Debemos trabajar juntos para superar las causas que originan la violencia, especialmente en aquellos lugares donde las tradiciones religiosas son utilizadas para justificarla. Nuestra educación religiosa debe defender la no violencia y permitir a los niños y niñas que acepten y respeten a los demás, promoviendo la co-existencia armoniosa entre los pueblos.

  • Asegurar que ningún niño y niña viva en la pobreza

Por lo tanto, nos comprometemos a ir más allá de los enfoques económicos convencionales a fin de hacer frente a la pobreza, siendo conscientes que el desarrollo no necesariamente reduce la pobreza. En un mundo complejo de gran injusticia, y los desafíos crecientes de la globalización, nuestras economías deben ser reconsideradas y reconstruidas con base en la ética y buena gobernabilidad: hacemos el llamado a un diálogo consciente para aumentar la empatía, promover estructuras justas y hacer que los gobiernos se responsabilicen de su gente. Afirmamos que las niñas, los niños y los adolescentes tienen el potencial para transformar sus comunidades y el mundo.

  • Proteger la tierra

Por lo tanto, nos comprometemos a responder al llamado de la naturaleza con una acción urgente, reconociendo que estamos tomando prestado de las futuras generaciones. Nadie está exento del deber de respetar la tierra. Creemos que la tierra puede regenerarse y recuperarse por sí misma, si cambiamos nuestros comportamientos y hábitos. Hacemos el llamado a todas las personas de fe a valorar mejor quiénes somos y nuestro papel en el universo, basándonos en nuestras tradiciones religiosas – sus historias y valores – para promover una administración responsable en una “comunidad de tierra” sostenible.

Reconocemos que las herramientas innovadoras son altamente necesarias para hacer frente a estos desafíos complejos en nuestro mundo actual. Como respuesta, durante los ultimos cuatro años, hemos desarrollado, probado y lanzado un programa intercultural e interreligioso de educación ética llamado Aprender a vivir juntos. A través de cultivar la conciencia ética y promover valores comunes de respeto, empatía, responsabilidad y reconciliación, creemos que este programa dotará a los niños, niñas y adolescentes de las herramientas necesarias para responder a las amenazas de violencia, pobreza y destrucción del medio ambiente.

Siendo conscientes de las prioridades para la acción desarrolladas aquí en los grupos regionales, instamos a todas las redes regionales de la GNRC, a otras organizaciones de base religiosa y a ONGs aliadas, a los medios de comunicación y a instituciones educativas a trabajar juntos en la implementación de Aprender a vivir juntos alrededor del mundo. Agradecemos la presencia aquí en Hiroshima de los representantes de la UNESCO y UNICEF por su compromiso para promover este trabajo.

Como personas de diferente fe y tradiciones religiosas, proponemos que un “Día Mundial de Oración y de Acción a favor de la Niñez, se lleve a cabo el 20 de noviembre de cada año, en el Día Internacional de la Niñez. Nosotros, por lo tanto, hacemos el llamado a las personas de todas las tradiciones religiosas y espirituales a unirse a nosotros para expresar nuestra gratitud por los niños y niñas, y dedicarnos nuevamente a la niñez en este día cada año, y junto con importantes organizaciones gubernamentales, no gubernamentales, comunidades de base y otros grupos de interés llevar a cabo acciones con y a favor de la niñez.

El llamado a orar, meditar, venerar y contemplar se encuentra en el corazón y en el alma de todas las religiones y tradiciones espirituales. Las personas de cada religión abrazan y comparten una esperanza y visión reflejada en la oración. El llamado a orar por los niños y niñas nos une en la angustia compartida por su sufrimiento, y ofrece una esperanza colectiva por su dignidad e integridad, y reconocemos que cada oración trae consigo un nuevo compromiso a la acción.

Honrando el espíritu de la Fundación Arigatou nos comprometemos nuevamente a “orar y practicar” para implementar estos compromisos al dar por concluido el Tercer Foro en Hiroshima.

*Las recomendaciones de estos tres grupos temáticos y planes de acción de las siete regiones forman parte integral de esta declaración.

- El imperativo ético de acabar con la violencia contra los niños
- El imperativo ético de acabar con la pobreza
- El imperativo ético de Proteger la Tierra
- Africa
- Estados Arabes
- Europa
- Israel
- America Latina
- Sur de Asia