Intervenciones de invitados distinguidos Segundo Foro de la GNRC

Takeyasu Miyamoto
Presidente de la Fundación Arigatou
Líder de Myochikai
17 de Mayo, 2004, Ginebra

Para comenzar, me gustaría expresarles mi profunda gratitud por viajar desde tan lejos, para sumarse a nosotros aquí en Ginebra y formar parte del Segundo Foro de la Red Global de Religiones a Favor de la Niñez (GNRC). Es un gran honor para mi estar aquí entre tantas personas de profunda compasión y fe desde todas partes del mundo.

Como saben, la GNRC fue fundada en Mayo del 2000 en ocasión del Primer Foro por iniciativa de la Fundación Arigatou. La idea de la GNRC creció desde mi profunda convicción de que, como personas de fe, comprometidas activamente con la promoción del bienestar de los niños, era nuestra responsabilidad compartir nuestras experiencias y conocimientos, y unir nuestras manos en la acción para crear un mundo mejor para cada niño y niña.

Desde entonces, La GNRC ha hecho un progreso notable, gracias a la cooperación y al apoyo entusiasta de miembros y amigos de la GNRC como ustedes. Se han realizado conferencias, talleres y seminarios en varias regiones del mundo para dar seguimiento a las decisiones y planes de acción que hicimos en el Foro. El círculo de organizaciones e individuos que apoyan nuestro espíritu y visión continúa expandiéndose. Como saben, me fue concedido el honor de hablar en representación de la GNRC, en la Sesión Extraordinaria a favor de la Infancia de las Naciones Unidas en Mayo del 2002. Creo que ello fue, no sólo una señal del alta estima que por nuestras actividades tiene la comunidad internacional, sino también una indicación de la magnitud de nuestra responsabilidad hacia los niños.

Todos los que estamos aquí reunidos para el Segundo Foro compartimos la esperanza de que los niños en todo el mundo puedan ser rescatados de circunstancias difíciles y de los conflictos armados. Creo que la clave para hacer realidad nuestra esperanza es la fortaleza de los lazos que construimos los unos con los otros.

Nosotros somos muchas y maravillosamente diferentes hebras de un hilo, ofreciéndonos al Maestro Tejedor para el bienestar de los niños. En nuestra diversidad está el potencial para diseños extraordinariamente hermosos de compasión. Nuestros compromisos específicos a favor de los niños, cuando entretejidos, pueden hacer un tejido suficientemente fuerte y abrigado, para proteger a los niños de los vientos más fríos de este mundo. Juntémonos entonces aún con más urgencia y solidaridad, porque cada uno de nosotros somos co-tejedores en este tapiz de esperanza para los niños del mundo.

Mientras nos reunimos aquí en Ginebra, un sin numero de preciosas y pequeñas vidas son amenazadas por la pobreza y la violencia. Sin duda, debemos reflexionar sobriamente sobre nuestra responsabilidad --como personas cuyas enseñanzas religiosas defienden sin excepción la dignidad inviolable de cada niño y cada niña-- frente a las realidades desgarradoras que siguen siendo una afrenta para tantos niños. Tenemos que tomar en cuenta lo que hemos hecho y también lo que no hemos hecho. De hoy en adelante, debemos hacer pleno uso de nuestra experiencia y sabiduría colectivas para sobrellevar cada obstáculo que se interpone en el camino de la creación de un mundo mejor para los niños.

Espero ser testigo del fruto de su participación activa en las discusiones del Segundo Foro, el fruto de acciones nuevas nacidas a favor de los niños nacidas del espíritu de la GNRC.

Es mi oración, desde mi corazón y mi profundo deseo, que este Segundo Foro de la GNRC, guiado por la Presencia Divina desde el comienzo hasta el final, sea una experiencia profundamente valiosa para cada uno de nosotros, y a la vez genere profundos beneficios en las vidas de los niños alrededor del mundo.