Discurso dirigido a la Fundación Arigatou - Segundo Foro

Segundo Foro de Red Global de Religiones a Favor de la Niñez
HRH Príncipe El Hassan bin Talal
"Nuestro Compromiso con los Niños"

Ginebra, Suiza
17 al 19 de mayo del 2004


Muchas gracias por su magnífica presentación. Espero que no hayan creído ni una sola palabra. La verdadera razón por la que considero que estoy aquí es que mi esposa y yo, que llevamos treinta y cinco años de casados, fuimos bendecidos con cuatro hijos y cinco nietos. Y lo único en este mundo cada vez más sombrío que me hace levantarme cada mañana es que sus dulces caras se avergonzarían de mí si no me ocupara de hacer el bien en estos tiempos tan desfavorables en que vivimos.

Por esto es que le agradezco a ustedes Reverendo, Presidente, Director, Secretario General, señoras y señores, distinguidos invitados, el invitar a este humilde servidor del Creador, a dirigirse a ustedes. Ya que arigatou significa shukran en árabe y “gracias” en castellano, quisiera comenzar agradeciendo a los organizadores la oportunidad de compartir algunas ideas con ustedes sobre el compromiso de escuchar a la humanidad, de escuchar a los niños. Todos somos muy buenos hablando. Pero, ¿cuán bien escuchamos?

Como la reunión se celebra en Ginebra, donde se habla francés, añadiré la palabra merci, tan cercana al vocablo inglés ‘mercy,’ una de las mayores cualidades divinas en la comunidad musulmana, en musulmán ummah. Por cierto, les recuerdo que ummah viene de “umm,” ‘madre,’ ‘del seno materno.’ Quisiera también recordarles que las palabras rahman y rahim equivalen a Compasivo y Misericordioso. La traducción de rahman y rahim es El Señor Misericordioso y el Otorgador de misericordia. (Hace dos días estuve en el lanzamiento de la traducción del Corán, una de las traducciones más fáciles de leer para el lector internacional, realizada por mi antigua universidad de Oxford y compilada por el Profesor Abdul Haleem con un extraordinario equipo de jóvenes.)

En nuestros diferentes idiomas, como dije en la Sorbona hace unas semanas, creo que debemos desarrollar una conscience universelle et valeurs partagés, es decir, una conciencia nacional y valores compartidos. Venimos aquí para hablar mucho sobre tolerancia. Yo no quiero tolerarlos, ustedes no quieren tolerarme. Pero creemos firmemente en mejorar los valores universales y respetar nuestras diferencias. Y en ese sentido, creo que una declaración importante es el respeto, no sólo en cuanto a ritos y rituales sino en cuanto a lo esencial.

Quisiera comenzar con la enciclopédica legislación internacional después de la Segunda Guerra Mundial: el establecimiento por parte de la comunidad internacional de importantes normas y pautas a favor de la igualdad racial y la tolerancia. Las Naciones Unidas adoptaron convenios comenzando por la Declaración Internacional de Derechos Humanos, seguida por el Convenio Internacional sobre Derechos Políticos y Civiles que prohíbe la discriminación de cualquier tipo. Esto correspondía a las disposiciones incluidas en el Convenio Europeo de Derechos Humanos, el Convenio Interamericano sobre Derechos Humanos, y la Carta Africana sobre Derechos Humanos. Quisiera agregar que hoy, además de los acuerdos en cuanto a derechos civiles y políticos, derechos sociales, económicos y culturales, estamos orgullosos de que 192 países hayan firmado el Convenio a favor de los Derechos del Niño. Y aún tenemos la esperanza de que los Estados Unidos de Norteamérica y Somalia firmen dicho Convenio.

Las Naciones Unidas también continuó con convenios más específicos que prohíben la discriminación racial contra las mujeres, el apartheid, y otros convenios puntuales relacionados con la aplicación de la discriminación racial, como es el caso del Convenio de Refugiados que se aplica en situaciones de asilo político. Y aun así ustedes se refirieron a la reunión que se realizó aquí en Ginebra hace unas semanas donde se realizó una mesa redonda con cinco personas, a la cual por desgracia asistí y dónde se encontraban los presidentes y primeros ministros de Polonia, Finlandia, Tanzania y Brasil. Digo “por desgracia” porque sentía lo que compartí en aquella oportunidad, junto al fallecido Príncipe Sadruddin, con la Comisión Internacional de Asuntos Humanitarios. Escuchamos a todas las ONGs (organizaciones no-gubernamentales). En aquel entonces, las ONGs estaban centradas en el trabajo de campo. Eran trabajadores sociales. Hoy en día considero – con todo el respeto que les debo – que muchas ONGs han hecho una tregua, por el acuerdo de Bretton Woods, y el Banco Mundial, dedicándose más al trabajo de oficina.

Yo he abandonado a Davos por Puerto Alegre y Mumbai. Y lo digo con pena porque después de una semana de debate, propusimos un índice de igualdad racial, y como sucedió con el llamamiento hacia una cultura de cumplimiento en cuanto a problemas de implementación de las leyes internacionales humanitarias y de derechos humanos, de normas internacionales humanitarias, tengo la impresión de que en el mundo actual se puede hablar de ‘orden mundial,’ ‘orden económico,’ ‘orden de seguridad,’ ‘cualquier orden’ pero no puedes referirte al “orden humanitario.” Y quisiera citar de la Propuesta de Proyecto relacionada con la Cultura de Cumplimiento presentada por la Oficina de las Naciones Unidas de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), que como recordarán, había sido la Organización Humanitaria de las Naciones Unidas (UNRO) y el Negociado Independiente de Temas Humanitarios: “Escondiéndose detrás de cualquier excusa, los gobiernos suelen violar leyes internacionales humanitarias y de derechos humanos y evitan cumplir con las normas y principios aceptados universalmente, causando un gran sufrimiento.”

Personalmente, estoy encantado al ver que el Consejo de Obispos Católicos y el Consejo de Musulmanes Asiáticos están trabajando en conjunto para encarar la situación de cientos de miles de niños que son vendidos para la explotación sexual en Cambodia y en países vecinos. Este es uno de los muchos problemas que los gobiernos no reconocen. Sugiero que es ‘en estas circunstancias en las que se ignoran las reprimendas y presiones internacionales. Es irónico que las violaciones de estas leyes se den en circunstancias y en momentos en que dichas leyes deben ser más respetadas. Este problema se intensifica complica cuando incluye entidades no-gubernamentales,’ la economía gris, el tráfico de drogas, el tráfico de armas, y el lavado de dinero. (También el fenómeno todopoderoso y universal llamado el ‘Petrolistán.’ Sí, Petrolistán. Todos tenemos un apetito desmedido por el petróleo para obtener energía eléctrica, de la cual parecíamos carecer hace unos momentos para poder vernos los unos a los otros. Pero, ¿qué pasa con las personas que viven cerca de esas tuberías de petróleo? ¿Cuentan para algo?)

‘Además, la lucha contra la falta de cumplimiento no cuenta con el mismo entusiasmo en todos los lugares porque los estados que tienen los medios financieros, políticos y militares para intervenir, lo hacen de manera selectiva, dependiendo de sus intereses y percepciones nacionales. La selectividad se está convirtiendo en un inhibidor de las medidas preventivas y curativas por parte de la comunidad internacional de la misma manera que la condicionalidad se está convirtiendo en una desventaja para llevar ayuda humanitaria a las víctimas.’


Sólo en este mes, y según la organización Israelí de derechos humanos B’Tselem, ocho menores palestinos murieron. Ocho niños palestinos. Durante los últimos meses, según la misma declaración, más de seiscientos han perdido la vida. Y me pregunto: ¿de qué sirven todos estos convenios internacionales – temáticos, enciclopédicos – si no hay una ética humanitaria, una ética de solidaridad humana para darle cohesión? Viajo como un cabildero para calmar mi propia conciencia (porque no soy un servidor civil internacional) para recordarles que el 29 de septiembre del 2000 un grupo de palestinos menores de dieciocho años murieron a manos de las fuerzas de seguridad israelíes en territorios ocupados, incluyendo el Este de Jerusalén – la información procede de B’Tselem, el Centro de Información Sobre Derechos Humanos de Israel ‘673.’ No tengo las cifras de los niños que han muerto en Iraq. Y la gente en nuestra parte del mundo está furiosa. ¿Por qué? Porque sienten que ‘no importa’ porque son árabes y musulmanes.

Es esta sensación de injusticia la que me lleva una vez más a las palabras de Mahatma Gandhi: “Toda la humanidad es una familia indivisible y cada uno de nosotros es responsable por las fechorías de los demás.” Me pregunto, señoras y señores, si el concepto de un orden humanitario internacional, una ley internacional por la paz podría sustituir la situación existente. La situación de hoy día es que tenemos una ley de guerra pero no contamos con una ley de paz. El trato de los prisioneros, el trato de los refugiados son concesiones de la ley de guerra; no existe ley de paz.

Como lo planteó Zbigniew Brzezinski el otro día, la guerra contra el terror no tiene sentido. Los Aliados lucharon contra la guerra relámpago (Blitzkrieg), y la Blitzkrieg, como el terror, es un instrumento de guerra. Pero, ¿lucharon ellos contra la Blitzkrieg? Pensé que habían luchado contra una forma de gobierno déspota. Y me gustaría sugerir que hoy, al mostrar y promover nuestra humanidad compartida, no debemos ser selectivos – ganancia y conveniencia política – sino que necesitamos desarrollar una política conjunta basada en principios humanitarios. Me gustaría referirme a una declaración universal (y esta puede interesarle a los grupos de trabajo) basada en los principios básicos de la democracia, principios que se puedan realizar. Quisiera decir, como lo hizo el antiguo Secretario General de la ONU, Boutros Boutros-Ghali: “Democracia no solo en el estado sino entre los estados.”

“La democracia...,” y cito a Aristóteles (no sé cómo se evaluaría a Aristóteles en esta guerra contra el terrorismo; ¿está él en contra o a favor de nosotros? Realmente no sé); “la democracia supone la libertad porque ningún hombre es libre bajo ninguna [otra] forma de gobierno.” Me gustaría que consideraran... (y este es un documento elaborado por el Profesor Cherif Bassiouni de la Universidad De Paul que en gran medida ha sido responsable por la creación del tribunal de crímenes de guerra. Está asociado con la Comisión Internacional de Juristas). Les sugiero la existencia de tres paradigmas: la universalidad o relatividad de la democracia (uno de los oradores se refirió a la situación de los niños ricos en países pobres). Les aseguro que la mayoría de nuestros trabajadores de salud preparados que la OMS está admitiendo hoy en día han salido de las mejores escuelas de medicina de Jordania. Después de terminar la educación básica, la crème de la crème emigra a Occidente. Hemos perdido nuestra clase media, nuestra talentosa clase media. Somos una zona de reclutamiento de talento. En la actualidad, los Estados Unidos, en cuanto a Producto Bruto de Trabajo (GWP), depende en un 30% de la juventud y la vitalidad de personas de países en desarrollo.

El segundo paradigma en la democracia es un proceso o una condición. En este mundo globalizado, algunos parecen pensar que la democracia es un producto que se compra en una tienda, pero me gustaría señalar que alimentar la democracia como métodos y modalidades en vez de principios y resultados sustanciales nos lleva a las siguientes conclusiones: o vemos la democracia como un proceso y comenzamos de abajo hacia arriba, desde los niños, la juventud, con su participación, con el reconocimiento de su dignidad y derechos tanto individuales como colectivos y el cumplimiento de sus responsabilidades, o comenzamos con la democracia como un estado o condición, los gobiernos apoyando de la boca para afuera el tema del momento. Yo personalmente preferiría estar de acuerdo con la democracia como un proceso y un resultado.

Conocemos los problemas de gobernabilidad en nuestro mundo, y cito a V. A. Panandiker en referencia a los problemas de gobernabilidad en Asia del Sur, que se aplican también a Asia Occidental: el crecimiento de la población, la pobreza y privación, el lento desarrollo económico, el alto nivel de analfabetismo, los altos niveles de mortalidad infantil, sistemas sanitarios y de salud deficientes, procesos humanos y democráticos inadecuados, la mala calidad de las instituciones o gobernabilidad (no estoy hablando de gobierno sino de gobernabilidad), el fracaso de los partidos políticos, la politización de las fuerzas armadas, el aumento de los conflictos étnicos, el incremento de la violencia, el aumento de la migración urbana, la degradación del medio ambiente y la corrupción en la vida pública. Quisiera sugerir una agenda mínima común que incluya el reconocimiento de la soberanía del ciudadano, el lograr que la familia sea una parte interesada; el trasladar la experiencia de la democracia a las comunidades del pueblo; el control del crecimiento de la población; un crecimiento económico equitativo; y un desarrollo social que incluya nuevamente a la justicia en la ecuación del desarrollo.

Todo lo que estoy exponiendo aquí está incluido en el estudio Winning the Human Race?, el resultado de más de veinte años de estudios de sectores realizados por la Comisión Independiente
sobre Asuntos Humanitarios. Cada año, en la Asamblea General, se hace un llamamiento universal al Secretario General: “Hagan estudios realmente serios sobre la implementación – la implementación global – de esta petición,” no recomendaciones individuales de algunas organizaciones para un simple cambio de nombre, sino una red global.

Quisiera recomendarles la Asamblea de Ciudadanos de Helsinki. Como Presidente del Club de Roma y como árabe, puedo dirigirme, basándome en el programa “Triple E” (Educación Medioambiental Europea), a personas de todas las edades en la antigua Europa del Este, porque los niños – como el agua, la energía, el carbón o el acero – es un tema que va mas allá de las fronteras. Los niños no eligen nacer en un país o en otro, entonces, ¿por qué separarlos en compartimientos?

Les sugiero que la Asamblea de Ciudadanos de Helsinki, basada en la idea de que la paz y los derechos humanos son dos elementos inseparables, consideró una propuesta que no era obvia. En el Oeste, era la paz la que preocupaba a muchos mientras que en el Este los derechos humanos eran la principal preocupación. La asamblea fue singular al unir estas dos partes de una manera práctica, y de esta forma ellos se convirtieron en una red de personas. Quiero que sepan que este fue el principal enfoque de la red Este-Oeste en los años ’80. (Yo tuve el privilegio de trabajar con Vaclav Havel, Bronislaw Geremek, Adam Mishnik y otros, escuchando a esos estudiantes. Yo lo sé, yo estuve en las barricadas en 1968 – nos criticaron fuertemente, y no los culpo). Por supuesto, tener el título de “Príncipe” tiene el efecto de una bandera roja para un toro. Sin embargo, muchos años después, lo bello es que hablamos entre nosotros – sin altivez ni subestimarnos, pero la nueva realidad de ‘distención desde abajo’ (‘human détente from below') está comenzando a desarrollarse; no en menor medida, en nuestra reunión celebrada hace unos pocos días en Jordania, donde se desarrolló MECA, la Asamblea de Ciudadanos del Medio Oriente.

Son muchas las cosas que quisiera decirles pero sé que mi tiempo es limitado. Quisiera concluir diciendo que cuando nos referimos a la asociación del Gran Medio Oriente (como el Presidente de los Estados Unidos ha hecho y repetirá en la Cumbre del G8 programada para junio del 2004), la promoción de este programa se basa, me alegra decirlo, en las tres carencias identificadas por los autores árabes del Informe de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Humano Árabe del 2002 al 2003. Esas son las buenas noticias. Lo malo es que estos autores han sido tan alabados por los Estados Unidos que han comenzado a sentirse como parias en sus propias comunidades.

Las tres carencias son libertad, conocimiento y el poder para las mujeres. Espero que comprendan que más de 50 millones de jóvenes entrarán en el mercado laboral para el año 2010, 100 millones para el 2020. Deberán crearse un mínimo de 6 millones de nuevos puestos de trabajo en nuestra parte del mundo para absorber a los que se incorporan. Y aún así 24% de los árabes viven con 1 dólar diario y 55% con de 2 a 5 dólares al día. Sin embargo, 300 mil personas del Oriente Medio representan $1.3 trillones en los Estados Unidos, según la firma de Merrill Lynch. El otro día un estadounidense me dijo “estamos disfuncionalmente en bancarrota” y le dije: “Ustedes se pueden dar el lujo” (sólo conozco el concepto de estar funcionalmente en bancarrota).

Señoras y señores, la oportunidad de dirigirme a ustedes es poco común y me gustaría decirles que la fe junto con los códigos morales seglares nos llevan a la creencia de que trabajamos para reducir la violencia, la pobreza, el uso de las drogas, las enfermedades, la malicia, la ignorancia y otros factores que corrompen el ambiente de vida de nuestros niños. Les suplico que piensen de forma interdisciplinaria para que comprendan que, cualquiera que sea su especialidad o área de trabajo, si no trabajamos por una causa común junto a otros que comparten nuestra humanidad común, no lograremos darnos cuenta de que lo que nuestros niños más necesitan y merecen es justicia.

Los niños tienen menos experiencia que los adultos en las llamadas respuestas correctas a diferentes situaciones, y particularmente en cómo manejarlas. Físicamente son más débiles que los adultos y tienen menos control físico e intelectual. Pero no les falta la percepción y el sentido de la justicia. Como dijo Charles Dickens hace más de 150 años, en 1861, “En el pequeño mundo en los que viven los niños, no hay nada que perciban y sientan más que la injusticia.”

La imaginación, la empatía y la buena voluntad son necesarias cualidades que podemos traer a esta conversación. Los niños son almas creadas con derechos y responsabilidades hacia ellos mismos, sus familias, sus semejantes y su ambiente. Seamos fieles a nuestro llamado a crear Consejos de Ética Global, códigos internacionales de conducta y, como usted, Bill Vendley bien ha mencionado, a nuestro trabajo con UNICEF en pro de la defensa de los derechos del niño a nivel mundial, desarrollando manuales para nuestros líderes religiosos, involucrando a los medios religiosos de comunicación, y creando asociaciones que colaboren en conjunto en los diferentes programas.

Me gustaría decirle al Reverendo Miyamoto y a todos sus colegas de las diferentes organizaciones Budistas, no solo en Japón, sino de otros países budistas (yo visitaré Japón en julio), que su cultura cuenta con una oportunidad única: la sabiduría de sus antepasados para contribuir a la creación de una nueva red de solidaridad humana. Por favor, reconozca, como mi buena amiga Mircea Malitza de la Universidad del Mar Negro dijo una vez y yo parafraseo, que una de las mayores críticas que se puede hacer a nuestro mundo de diez mil culturas reside en el hecho de que las víctimas de la inhumanidad del hombre hacia el hombre suelen ser con frecuencia los más vulnerables y los más inocentes.

Muchas gracias!