Queridas hermanas y hermanos,


Les saludo a nombre del Consejo Mundial de Iglesias, institución que hoy presido, y especialmente un saludo fraternal del Dr. Sam Kobia, Secretario General de nuestra institución.

Agradecemos grandemente la invitación de la Fundación Arigatou y Rev. Takeyasu Miyamoto para participar en este III Forum de la Red Global de Religiones a favor de la niñez.

En el informe de la UNICEF año 2007 (Progreso para los niñas/os) se señalan cuatro esferas fundamentales para la infancia:

  • promoción de una vida sana
  • educación de calidad
  • lucha contra el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA)
  • protección contra los maltratos, la explotación y la violencia.


El asunto de la niñez siempre ha estado como un énfasis central en el Consejo Mundial de Iglesias. En varios de sus programas, el tema de la niñez ha estado presente.

En el año 2001 comenzamos la década de las iglesias para superar la violencia. En cada uno de los continentes donde el tema fue tratado, se exhortó a las iglesias y a la sociedad civil a combatir todo tipo de maltrato infantil tanto en la vida doméstica, en la sociedad, en las escuelas como en las iglesias. Incluso se creó en América Latina un currículum para las escuelas con el propósito de educar a los niños y para buscar soluciones no violentas en sus relaciones.

Debemos entender la educación como uno de los principales derechos de la infancia.

El otro programa que durante décadas ha seguido el Consejo Mundial de Iglesias es el de de la búsqueda de la justicia, la paz e integridad de la creación.

En este programa el abuso a los niños trabajadores, la cuestión de la pobreza y miseria, donde los niños son los más vulnerables, viene a reforzar o maximizar factores de riesgo para su desarrollo físico, intelectual, emocional, creativo y psicológico del niño.

Hoy, donde uno de los problemas cruciales es el hambre y la crisis alimentaria, la niñez será la más afectada en la mayor parte de los países en desarrollo. Debemos recordar que cada 5 segundos muere un niña/o de hambre en el mundo.

Es nuestra responsabilidad como comunidades de religiosos hacerle frente a esta realidad que afecta hoy nuestras sociedades, conocida como el “tsunami silencioso”.

Los cambios climáticos hoy arrasan con la vida de nuestros niños, por eso es una preocupación más que debe incluirse en nuestros análisis contextuales.

Los niños son el presente. Si no les educamos y cuidamos, que es su derecho ahora, no tendrán futuro.

Hay un texto bíblico que expresa muy claramente lo que Dios demanda de nosotros:

“Levántate, grita por las noches, grita hora tras hora;
vacía tu corazón delante del Señor, déjalo que corra como el agua;
dirige a él tus manos suplicantes y ruega por la vida de tus niños,
que en las esquinas de las calles mueren por falta de alimentos”. (Lamentaciones 2:19)